La enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) afecta a millones de personas en Honduras y el mundo, con síntomas que van desde la acidez ocasional hasta complicaciones graves. Como endoscopista en San Pedro Sula con más de 33 años de experiencia clínica, el Dr. Antonio Cristóbal Pérez Averhoff ha diagnosticado y tratado miles de casos en la Clínica Sagrada Familia. Este artículo explora la fisiopatología de la ERGE, la clasificación de Los Ángeles, las opciones terapéuticas y cuándo es necesario realizar una endoscopia digestiva alta.
Fisiopatología: qué ocurre en la ERGE
La ERGE resulta del reflujo anormal del contenido gástrico hacia el esófago, causado por un esfínter esofágico inferior (EEI) incompetente o por presiones insuficientes en esta válvula natural. Normalmente el EEI se contrae tras el paso de los alimentos e impide el retorno del ácido. En la ERGE esa barrera falla y el ácido clorhídrico irrita la mucosa esofágica.
El fenómeno puede originarse por debilidad del EEI, aumento de la presión intragástrica o retardo del vaciamiento gástrico. Factores como la obesidad, el embarazo, el tabaquismo, el consumo de alcohol, algunos medicamentos y los alimentos grasos favorecen esta relajación anormal. El reflujo repetido inflama la mucosa y genera los síntomas típicos: pirosis —quemazón retroesternal— y regurgitación ácida. La lesión sostenida produce inflamación crónica, erosiones y, potencialmente, metaplasia intestinal, conocida como esófago de Barrett, que aumenta el riesgo de cáncer esofágico. Comprender este mecanismo permite aplicar estrategias preventivas antes de necesitar una intervención endoscópica.
Clasificación de Los Ángeles: grados de severidad endoscópica
La clasificación de Los Ángeles es el estándar internacional para describir la esofagitis por reflujo y categoriza los hallazgos endoscópicos en cuatro grados, según el tamaño de las erosiones y la extensión circunferencial del daño:
- Grado A: una o más erosiones de la mucosa de 5 mm o menos, que no se extienden entre los vértices de dos pliegues mucosos.
- Grado B: al menos una erosión mayor de 5 mm, que tampoco se extiende entre los vértices de dos pliegues.
- Grado C: erosión continua entre los vértices de dos o más pliegues, que afecta a menos del 75 % de la circunferencia esofágica.
- Grado D: erosión que afecta al 75 % o más de la circunferencia esofágica.
En la Clínica Sagrada Familia de San Pedro Sula, el Dr. Pérez Averhoff utiliza esta clasificación de forma rutinaria durante las endoscopias para estratificar el riesgo de complicaciones como la estenosis o el esófago de Barrett, y para guiar el tratamiento y el seguimiento.
Un dato importante para el paciente: aproximadamente la mitad de las personas con síntomas típicos no presenta lesiones visibles en la endoscopia. Es la llamada ERGE no erosiva, que requiere tratamiento igualmente. La endoscopia sigue siendo el estándar para diagnosticar la ERGE erosiva y detectar complicaciones.
Tratamiento: cambios en el estilo de vida y farmacoterapia
El manejo comienza con modificaciones del estilo de vida:
- Elevar la cabecera de la cama entre 15 y 20 cm.
- Evitar acostarse durante las 3 horas posteriores a las comidas.
- Eliminar los alimentos desencadenantes: cítricos, grasas, chocolate y café.
- Perder peso cuando sea necesario.
El tratamiento farmacológico de primera línea son los inhibidores de la bomba de protones (IBP) —omeprazol, pantoprazol o esomeprazol—, que reducen la secreción ácida gástrica en torno al 90 %. Se emplean a dosis estándar durante 4 a 8 semanas, y la mayoría de los pacientes responde adecuadamente en ese plazo. Los antagonistas H2, como la famotidina, son menos potentes pero aceptables en casos leves, y la terapia dual puede considerarse en casos refractarios.
Para casos refractarios o complicados, consulte la sección de Endoscopia Digestiva Alta en la Clínica Sagrada Familia, donde nuestro equipo determina el mejor plan según la severidad de su ERGE y ofrece procedimientos terapéuticos avanzados.
Cuándo realizar una endoscopia digestiva alta
La endoscopia está indicada en varios escenarios:
- Síntomas de alarma: disfagia (dificultad para tragar), odinofagia (dolor al tragar), pérdida de peso no explicada, vómitos persistentes o hemorragia digestiva.
- Síntomas refractarios al tratamiento con IBP después de 8 semanas.
- ERGE crónica de más de 5 a 10 años de evolución, para descartar esófago de Barrett o malignidad.
- Sospecha de complicaciones: estenosis, úlceras o esófago de Barrett.
- Pacientes candidatos a tratamiento quirúrgico.
- Personas mayores de 60 años con síntomas crónicos.
El Dr. Antonio Cristóbal Pérez Averhoff, formado en el Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana, aplica criterios rigurosos para indicar la endoscopia. En Honduras, y particularmente en San Pedro Sula, contar con un endoscopista experimentado facilita el diagnóstico temprano de las complicaciones, reduce la morbilidad y mejora los resultados a largo plazo.
Conclusión
La ERGE es una enfermedad frecuente pero manejable cuando se diagnostica y se trata adecuadamente. El Dr. Antonio Cristóbal Pérez Averhoff, con tres décadas de experiencia como internista y endoscopista en San Pedro Sula, ofrece una evaluación integral aplicando estándares internacionales. Si experimenta síntomas persistentes o requiere valoración endoscópica, le invitamos a agendar una consulta en la Clínica Sagrada Familia.
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El Dr. Antonio Cristóbal Pérez Averhoff, Médico Internista y Endoscopista cubano-hondureño con más de 33 años de experiencia clínica, le atiende en la Clínica Sagrada Familia, San Pedro Sula, Honduras.
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