La dislipidemia en San Pedro Sula es una de las condiciones más frecuentes que atiende el Dr. Antonio Cristóbal Pérez Averhoff en su consulta de medicina interna, y una de las principales causas prevenibles de enfermedad cardiovascular. Se trata del desequilibrio de los lípidos en sangre y representa uno de los mayores factores de riesgo cardiovascular en la población adulta hondureña. Con más de 33 años de experiencia clínica y formación en el Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana, el Dr. Pérez Averhoff aplica las guías internacionales más actualizadas para su diagnóstico y tratamiento.
¿Qué es la dislipidemia? LDL, HDL y triglicéridos
La dislipidemia es el desequilibrio de las grasas en la sangre:
- Colesterol LDL (lipoproteína de baja densidad), el «colesterol malo», que se acumula en las arterias formando placas.
- Colesterol HDL (lipoproteína de alta densidad), el «colesterol bueno», que protege el corazón.
- Triglicéridos, otra forma de grasa sanguínea.
Según las guías europeas ESC/EAS 2025, el LDL ideal debe estar por debajo de 70 mg/dL en pacientes de alto riesgo y por debajo de 55 mg/dL en muy alto riesgo cardiovascular. Conviene mantener el HDL por encima de 40 mg/dL en hombres y de 50 mg/dL en mujeres. Los triglicéridos superiores a 150 mg/dL en ayunas también incrementan el riesgo de forma significativa, especialmente cuando coexisten con diabetes o hipertensión.
Epidemiología de la dislipidemia en Honduras
En Honduras, la dislipidemia afecta a alrededor del 35-40 % de la población adulta, con mayor frecuencia en zonas urbanas como San Pedro Sula. El sedentarismo, la dieta rica en grasas saturadas, la obesidad y el estrés metabólico han elevado considerablemente los casos, y la pandemia aceleró todos esos factores.
El dato más preocupante: alrededor de dos tercios de los pacientes con dislipidemia desconocen que la tienen. La condición no produce síntomas, y en la Clínica Sagrada Familia el Dr. Pérez Averhoff ha documentado pacientes que llegan sin diagnóstico previo y ya presentan enfermedad coronaria establecida. En diabéticos, hipertensos y pacientes con enfermedad renal crónica la prevalencia es aún mayor. Por eso el tamizaje temprano es fundamental: el cribado de lípidos debe iniciarse a los 20 años en adultos sin factores de riesgo, y a cualquier edad si existen antecedentes familiares de infarto prematuro.
Nuevos marcadores de riesgo cardiovascular
Hoy se consideran marcadores de riesgo más allá del LDL convencional:
- Lp(a) — Lipoproteína (a): conviene medirla al menos una vez en la vida. Los valores elevados indican un riesgo cardiovascular residual independiente del LDL.
- ApoB — Apolipoproteína B: refleja mejor el número total de partículas aterogénicas. Es especialmente útil en diabéticos y en pacientes con triglicéridos altos.
- Calcio coronario (CAC): herramienta decisiva para reclasificar el riesgo cuando la decisión de iniciar estatinas es incierta. Un CAC de 0 favorece postergar el tratamiento; un CAC elevado lo indica con claridad.
Las guías ESC/EAS 2025 incorporan además inclisirán y ácido bempedoico como nuevas opciones terapéuticas, con mayor énfasis en la intensificación precoz tras un síndrome coronario agudo.
Tratamiento farmacológico y metas terapéuticas
El tratamiento de primera línea son las estatinas de alta intensidad: atorvastatina 40-80 mg o rosuvastatina 20-40 mg diarios, que reducen el LDL entre un 45 y un 55 % y disminuyen los eventos cardiovasculares en torno a un 30 %.
Las metas terapéuticas recomendadas son:
- Muy alto riesgo —enfermedad cardiovascular establecida, diabetes de alto riesgo—: LDL < 55 mg/dL. En pacientes con eventos recurrentes puede plantearse una meta aún más estricta.
- Alto riesgo: LDL < 70 mg/dL.
- Riesgo intermedio o bajo: meta individualizada según el modelo PREVENT, a 10 y a 30 años.
En casos refractarios se combinan ezetimiba e inhibidores de PCSK9 (evolocumab, alirocumab). El modelo PREVENT a 30 años ayuda además a identificar pacientes jóvenes que se benefician de una intervención temprana. El Dr. Pérez Averhoff recomienda medir el perfil lipídico a las 4-12 semanas de iniciado o modificado el tratamiento, para valorar la respuesta y ajustar la dosis.
¿Cuándo consultar por dislipidemia en San Pedro Sula?
Agende una consulta si presenta:
- Colesterol total superior a 240 mg/dL.
- LDL elevado, triglicéridos por encima de 200 mg/dL o HDL bajo.
- Antecedentes familiares de infarto prematuro: antes de los 55 años en hombres y de los 65 en mujeres.
- Síntomas de angina, es decir, dolor torácico con el esfuerzo.
- Diabetes, hipertensión, obesidad o enfermedad renal crónica.
- Tabaquismo activo, sedentarismo o edad superior a 45 años sin cribado previo.
El protocolo diagnóstico incluye perfil lipídico completo con Lp(a), evaluación del riesgo cardiovascular y ultrasonido diagnóstico cuando está indicado para una valoración cardiovascular integral.
Conclusión
La dislipidemia es prevenible y controlable con diagnóstico oportuno, estatinas de alta intensidad y cambios en el estilo de vida. La guía ESC/EAS 2025 marca la pauta actual: metas numéricas de LDL, nuevos marcadores de riesgo —Lp(a), ApoB y calcio coronario— y personalización del tratamiento según el perfil cardiorrenal-metabólico. El Dr. Antonio Cristóbal Pérez Averhoff aplica esta evidencia para establecer metas terapéuticas individualizadas en cada paciente. No espere a tener síntomas: en dislipidemia, la prevención es el tratamiento.
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El Dr. Antonio Cristóbal Pérez Averhoff, Médico Internista y Endoscopista cubano-hondureño con más de 33 años de experiencia clínica, le atiende en la Clínica Sagrada Familia, San Pedro Sula, Honduras.
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