La hipertensión arterial afecta a más de 1.280 millones de personas en el mundo y es la principal causa de muerte prematura evitable. En Honduras alcanza a cerca de un tercio de la población adulta. Como médico internista en San Pedro Sula con más de 33 años de experiencia clínica, el Dr. Antonio Cristóbal Pérez Averhoff ha diagnosticado y tratado a miles de pacientes con esta enfermedad silenciosa. Este artículo explora los mecanismos fisiopatológicos, los síntomas, las complicaciones y el abordaje terapéutico actual según la guía 2025 AHA/ACC.
¿Qué es la hipertensión arterial y cómo se desarrolla?
La hipertensión arterial ocurre cuando la presión que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias se mantiene persistentemente elevada. Según la guía 2025 AHA/ACC, se considera hipertensión a partir de 130/80 mmHg.
En su fisiopatología intervienen varios mecanismos:
- Disfunción endotelial: lesión del revestimiento interno de las arterias.
- Aumento de la resistencia vascular periférica y rigidez vascular progresiva.
- Activación del sistema renina-angiotensina-aldosterona (SRAA) y retención renal de sodio.
El envejecimiento vascular, la obesidad, la resistencia a la insulina, el sedentarismo, el estrés crónico y los factores genéticos aceleran estos procesos. Alrededor del 90-95 % de los casos corresponden a hipertensión primaria o esencial, de causa multifactorial. La presión elevada lesiona progresivamente el endotelio e inicia un círculo vicioso de inflamación y aterosclerosis.
Clasificación de la presión arterial
La guía 2025 AHA/ACC establece las siguientes categorías:
| Categoría | Sistólica (mmHg) | Diastólica (mmHg) |
|---|---|---|
| Normal | < 120 | y < 80 |
| Elevada | 120–129 | y < 80 |
| Hipertensión estadio 1 | 130–139 | o 80–89 |
| Hipertensión estadio 2 | ≥ 140 | o ≥ 90 |
| Crisis hipertensiva | > 180 | y/o > 120 |
Síntomas, signos y diagnóstico
La mayoría de los pacientes hipertensos permanece asintomática durante años; por eso se la llama «la muerte silenciosa». Muchas personas en San Pedro Sula ignoran su diagnóstico hasta que aparece una complicación grave.
Cuando hay síntomas, suelen ser tardíos: cefaleas occipitales, sobre todo matutinas, mareos, palpitaciones, visión borrosa, fatiga, disnea de esfuerzo y epistaxis (sangrado nasal).
El diagnóstico requiere al menos dos lecturas elevadas en visitas separadas, idealmente confirmadas mediante monitoreo ambulatorio de presión arterial (MAPA) de 24 horas, que además detecta la hipertensión de bata blanca y la enmascarada. La automedición domiciliaria con un tensiómetro validado aporta información valiosa y evita el «efecto bata blanca».
En Honduras la prevalencia ronda el 30-32 %, con un control inadecuado en cerca del 70 % de los diagnosticados. El estrés laboral, la transición nutricional hacia alimentos ultraprocesados y la baja adherencia terapéutica son factores locales que el médico internista debe considerar en cada evaluación.
Complicaciones y daño de órgano blanco
La hipertensión crónica no controlada daña de forma progresiva corazón, riñones, cerebro, ojos y vasos sanguíneos:
- Corazón: hipertrofia ventricular izquierda, que deteriora la función y evoluciona a insuficiencia cardíaca; e infarto de miocardio, cuando la hipertensión acelera la aterosclerosis coronaria.
- Cerebro: accidente cerebrovascular isquémico o hemorrágico, la complicación neurológica más grave.
- Riñón: nefropatía hipertensiva, con pérdida progresiva de la función renal.
- Ojo: retinopatía hipertensiva.
La evaluación del daño de órgano blanco es fundamental para ajustar la intensidad del tratamiento e incluye electrocardiograma, ecocardiografía, ecografía renal y valoración oftalmológica. En la Clínica Sagrada Familia realizamos además estratificación del riesgo cardiovascular considerando presión sistólica, edad, perfil lipídico y tabaquismo.
Tratamiento: estilo de vida y farmacoterapia
El abordaje es escalonado y se ajusta al riesgo cardiovascular de cada paciente. Las intervenciones no farmacológicas son la primera línea, y se mantienen siempre, incluso cuando se añaden fármacos:
- Reducción de sodio por debajo de 2,3 g al día.
- Dieta DASH: rica en frutas, verduras, granos integrales y lácteos descremados.
- Ejercicio aeróbico, un mínimo de 150 minutos semanales.
- Pérdida de peso en pacientes con sobrepeso u obesidad.
- Limitación del consumo de alcohol y abandono del tabaco.
- Manejo del estrés y del sueño.
En cuanto a los fármacos, se prefieren como monoterapia inicial los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA), los bloqueadores del receptor de angiotensina II (ARA II), los calcioantagonistas o los diuréticos tiazídicos. La mayoría de los pacientes acaba necesitando combinaciones.
La meta general es una presión inferior a 130/80 mmHg, individualizada según la edad, las comorbilidades y la tolerancia. Si necesita orientación personalizada, puede consultar con el Dr. Antonio Cristóbal Pérez Averhoff, médico internista en San Pedro Sula.
¿Cuándo consultar al médico internista?
Acuda de forma urgente si presenta una presión arterial superior a 180/120 mmHg acompañada de síntomas neurológicos, dolor torácico o dificultad respiratoria; cefalea occipital súbita; cambios visuales bruscos; o síncope.
Consulte de forma programada si tiene presión elevada sostenida, síntomas sugestivos, antecedentes familiares de hipertensión complicada, o factores de riesgo como edad superior a 55 años, diabetes, dislipidemia, tabaquismo o enfermedad renal.
La evaluación inicial incluye historia clínica completa, exploración física sistemática, laboratorio —electrolitos, creatinina, glucosa y perfil lipídico— y electrocardiograma. Los pacientes con hipertensión resistente, es decir, no controlada pese a tres fármacos, requieren estudio de causas secundarias. El Dr. Pérez Averhoff, formado en el Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana, evalúa comorbilidades, medicación concomitante e interacciones farmacológicas en cada caso. La adherencia al tratamiento mejora de forma notable con educación médica continuada y seguimiento personalizado.
Conclusión
La hipertensión arterial requiere diagnóstico precoz y tratamiento integral para prevenir complicaciones cardiovasculares potencialmente fatales. El Dr. Antonio Cristóbal Pérez Averhoff y el equipo de la Clínica Sagrada Familia en San Pedro Sula ofrecen evaluación exhaustiva y tratamiento personalizado según la guía 2025 AHA/ACC. Tomarse la presión a tiempo es la intervención más barata y más eficaz de toda la medicina cardiovascular.
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El Dr. Antonio Cristóbal Pérez Averhoff, Médico Internista y Endoscopista cubano-hondureño con más de 33 años de experiencia clínica, le atiende en la Clínica Sagrada Familia, San Pedro Sula, Honduras.
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